el punto es que cada vez me resulta más difícil distinguir si solo estoy inventando excusas que me permiten abandonar mis esfuerzos, o si simplemente tuve mala suerte, o si la vida se interpone en el camino de todos a veces.
por ahora, lo único que trato de hacer cada vez que sucede algo así es simplemente aceptar que las cosas no siempre saldrán como yo quiero, y lo que más importa es si soy capaz de superar la frustración y retomar el camino de inmediato. que no me rinda y deje de intentarlo. porque ahí es donde termina, creo—cuando ya no quiero intentarlo de nuevo.
Ahí es donde termina: cuando ya no quiero intentarlo de nuevo ↗
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