El modelo de nearshore se ha basado históricamente en un simple arbitraje geográfico: un ingeniero en México o Argentina cuesta entre un 40% y 70% menos que uno en San Francisco. El cliente ahorra, y el ingeniero recibe un sueldo que, localmente, parece una fortuna.
Ese diferencial de precio justificaba el overhead de gestión y la coordinación en diferentes zonas horarias. Pero la ecuación se está invirtiendo: si un ingeniero en el HQ de San Francisco, armado con herramientas de IA, pudiera cubrir el output de 2 o 3 contratos de nearshore, ¿dónde va a quedar el valor que la empresa de nearshore ofrecía?
Aunque puede ser que todavía no estemos ahí, es la dirección en la que vamos.
Las empresas de producto que mantienen el negocio de nearshoring vivo ya están pagando $25K USD mensuales por el ingeniero en SF con todas las herramientas, contexto y autoridad para tomar decisiones. La pregunta es si tiene sentido gastar $24K USD adicionales al mes en contratos externos (3 ingenieros "senior" en México contratados a través de un nearshore, donde la consultora cobra $8K pero el ingeniero realmente recibe cerca de $4K) por gente sin ese mismo contexto, autoridad ni agencia.
Ahí es donde LATAM es la primera en la fila de los recortes, no la última.
Eres un recurso variable
Los contratistas nearshore están en la columna de "costos variables" del presupuesto. Eres lo primero que se corta. No hay protección legal robusta más allá de la que ofrece el intermediario, que muchas veces está atada a estar asignado a un cliente (a los 3 meses “en banca” se termina tu contrato), no hay inversión cultural profunda, y muchas veces no hay un plan de carrera real. Eres un "recurso" en el sentido más literal y frío del término contable.
En 2020 escribí en ¿Eres recurso o asset? Descubre si tu empresa te valora:
La característica principal de un recurso como tal es que es completamente transigente. Un tornillo deja de servir en el momento en que se “barre”. Una escoba deja de servir en el momento en que las cerdas son demasiado suaves. Un colaborador deja de servir en el momento en que su desempeño no es el que se espera de acuerdo a metas arbitrarias. O peor aún, en el momento en el que el colaborador decide levantar la mano para decir “no me parece justo”. En ese momento, muchas veces se les pone la etiqueta de que son difíciles de trabajar con ellos. “No se ponen la camiseta”.
El ingeniero que adopta IA para ser más eficiente en lo que menos lo hace diferente (escribir código) está cavando su propia tumba si no tiene el espacio organizacional para desarrollar lo que realmente lo protegería: el juicio, el ownership y la capacidad de decisión.
Mientras tú usas IA para cerrar tickets de arquitectura que alguien más decidió, tu par que sí trabaja en la empresa usa las mismas herramientas, pero además ejerce el juicio que tú no tienes permitido ejercer.
La brecha no se está cerrando; se está ampliando. Probablemente, la demanda de gente capaz de ejecutar vaya a incrementar; contraintuitivamente, para alguien que quiere establecer una carrera a largo plazo eso debería de significar aún más urgencia, porque la demanda no va a crecer al mismo ritmo que la oferta, diluyendo el mercado todavía más.
Sí, habrá más chamba de ejecución. Pero peor pagada.
La democratización de la tecnología funciona para los empleadores, no para los empleados.
La transición hacia una carrera más sostenible en la era del IA
En 2022 escribí en La diferencia entre trabajar en producto vs. consultoría:
Si trabajas en consultoría, lo que importa es entregar en tiempo y forma, lo que significa que la calidad y exactitud técnica del desarrollo no es prioridad. Después de todo, hay una gran posibilidad de que una vez que se llegue a la meta, y el cliente esté satisfecho, no será necesario revisarlo ni mantenerlo a largo plazo. Se le resolvió el problema al cliente, se entregó a tiempo y con los requerimientos cumplidos, y ahora puedes pasarte a pensar en el siguiente proyecto sin voltear atrás.
Trabajar en desarrollo de producto se trata de resolver problemas para un usuario. El objetivo es agregar valor.
Al desarrollar un producto, lo que estás buscando es crear tecnología para resolverle un problema a tu usuario. Muy probablemente (si trabajas en un startup, por ejemplo) no habrá una guía para encontrar la forma óptima de agregar valor. Tendrás que experimentar, investigar, innovar. Pero más importante, trabajar en producto tiene la implicación de que el mismo equipo será el responsable de arreglar cualquier cosa que se rompa, y de saldar cualquier deuda técnica que se adquiera.
La prevalencia de los agentes en el mundo del desarrollo de software únicamente está haciendo más evidente el rol que llevas desempeñando en el mercado los últimos años: el de un recurso dispensable.
A pesar del panorama, existen escenarios donde LATAM gana, pero solo si dejamos de ser transaccionales.
En la era del IA, el ingeniero en LATAM gana saltándose a las consultoras
Primero, tienes que buscar la manera de amplificar tu ROI. Un senior en CDMX que produce el 80% de lo que produce uno en San Francisco, pero a una fracción del costo usando las mismas herramientas de IA, es una mina de oro para una empresa inteligente. La clave aquí es eliminar intermediarios y elevar al ingeniero en el organigrama.
Segundo, por la democratización. La IA permite que un ingeniero en Guadalajara o Colima tenga acceso a capacidades que antes requerían décadas de experiencia en entornos de altísimos recursos. Estamos cerrando la brecha de capacidad técnica a una velocidad nunca antes vista. Es tu responsabilidad aprovechar esto y buscar activamente dejar de depender de intermediarios para construir tu carrera.
Deja de pensar que la mejor manera de trabajar en software es a través de Wizeline o BairesDev o Globant o cualquier otra consultora. Trabaja directo con la empresa de producto. Sé parte de la cultura. Ejerce tu agencia.
;ientras más cerca estés de los que toman las decisiones, o mejor aún, mientras más capacidad de tomar decisiones tengas, mejores van a ser tus prospectos de mantenerte relevante en la industria. Es una transición que puedes comenzar a hacer desde hoy mismo: deja de priorizar trabajar como ejecutor (modo consultoría), y comienza a priorizar trabajar en resolver problemas (modo producto).
¿Qué vas a hacer hoy?
Las oportunidades de tener éxito a largo plazo favorecen únicamente a quienes tienen acceso al contexto y a la toma de decisiones. No a los que se quedan cómodos en roles de ejecución pura.
Si tu chamba hoy se limita a recibir especificaciones que alguien más diseñó y escupir código que una IA podría generar, estás en la zona de riesgo. Tienes que empezar a agarrar problemas que no se resuelvan con un prompt.
Tú decides si esperas a que el contrato expire o si empiezas a ejercer el juicio que te vuelve indispensable.
El trabajo se hace, o alguien más (o algo más) lo hará por ti. Agenda una llamada de exploración para saber si mi programa de coaching te puede ayudar a aprovechar la oportunidad tan grande que tienes en frente.
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