Tienes a un ingeniero en tu equipo que la está cagando.
Tú lo ves. El equipo lo ve. Pero él no lo sabe, o peor aún, no quiere que le digan que la está cagando.
Como líderes, nuestro instinto inmediato es saltar a "ayudar". Queremos sentarnos con esa persona, abrir la pantalla compartida y enseñarle cómo se hacen las cosas. Pero si haces eso sin entender el contexto, estás empezando con desventaja.
Aquí es donde muchos líderes técnicos se tropiezan. No saben distinguir la diferencia fundamental entre mentoring y coaching en el contexto del trabajo en equipo.
Y la diferencia radica en una sola cosa: la dirección de la intención.
El Mentoring es pull. Sucede cuando alguien se te acerca y te pide ayuda. Se asume que la otra persona sabe que tiene un problema, reconoce que tiene áreas de oportunidad y busca activamente tu guía para mejorar. Es una relación basada en vulnerabilidad y confianza explícita.
El Coaching es push. Sucede cuando tú ves que alguien necesita corregir el rumbo, pero esa persona no te ha pedido ayuda. El arte del coaching (en el contexto del trabajo diario) es tener la capacidad de dar feedback y cambiar el comportamiento de alguien sin que sienta el madrazo. Es guiar a alguien hacia la conclusión correcta sin decirle explícitamente "estás mal".
Si intentas darle mentoría a alguien que no cree necesitarla, te vas a topar con una pared de ego y defensividad.
Entonces, ¿cómo generas una dinámica donde tu equipo te pida ayuda y puedas ejercer el mentoring de forma natural?
Haciendo broadcasting de tu apertura. Tienes que ser accesible.
No basta con decir "mi puerta siempre está abierta". Tienes que demostrar con tus acciones que es seguro equivocarse frente a ti. Tienes que construir relaciones de confianza uno a uno, un día a la vez. Invertir en esas relaciones es lo que eventualmente genera el interés compuesto que te permitirá influenciar sin necesidad de ejercer tu título.
Formalizar la mentoría no es solo poner bloques libres en tu Google Calendar. Es crear un entorno psicológicamente seguro donde pedir ayuda sea la norma, no la excepción.
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