Ser líder es como jugar una partida de póker

En el póker puedes fanfarronear y hacer que tu mano, aunque no sea la mejor, te haga ganar. Hacer eso como líder te va a costar muy caro.

No sabes qué cartas te van a tocar. Pero cuando te las dan, debes de tomarte el tiempo para analizar cada una y ver cómo encaja con las otras que tienes en tu mano.

Una sola carta, aislada, no gana una partida. No importa si en tu mano tienes un 10, A, Q, J y K, si no sabes que juntos hacen una Escalera Real. Solamente tenías que cambiar el orden en que la veías.

Sucede lo mismo con las personas.

Liderar un equipo no se trata simplemente de cumplir metas o de alcanzar resultados estrictos. Se trata de reconocer las habilidades (y debilidades) de cada uno de los miembros del equipo.

Como líder, así como cuando juegas una partida de póker, tu única tarea es optimizar para sacarle el mayor provecho a las piezas con las que cuentas. Y la manera más sencilla de perder es no saber reconocer lo que tienes.

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Casi siempre ya sabes la respuesta; lo que falta es alguien que te haga las preguntas incómodas.

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