Esta vida es un hospital en el que cada paciente está poseído por el deseo de cambiar de cama. Uno quiere sufrir frente a la estufa y otro cree que se irá bien cerca de la ventana.
Siempre me parece que estaré mejor allí donde no lo estoy, y esta cuestión de moverme es una que discuto sin cesar con mi alma.
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Al igual que un paciente puede cambiar constantemente de cama, esperando una sensación de comodidad, nosotros también podemos saltar de una situación a otra, nunca abordando realmente nuestras necesidades y deseos principales. En contraste con esta perspectiva, surge el concepto de aceptar y hacer las paces con nuestras circunstancias actuales.
En lugar de perseguir implacablemente el cambio externo, el enfoque alternativo es la aceptación de la autoaceptación y la introspección. Al cambiar nuestro enfoque hacia adentro y reflexionar sobre nuestros deseos y aspiraciones genuinos, podemos encontrar que la clave de la satisfacción no radica en alterar constantemente nuestro entorno externo, sino en cultivar un sentido de paz y alineación interior.
Aunque es importante reconocer y honrar nuestros deseos de cambio y mejora, es igualmente crucial reconocer que la verdadera satisfacción proviene del interior.
Y:
Al entender que los hospitales de la vida no se tratan únicamente de cambiar de cama, sino de profundizar en nuestras propias almas, podemos cultivar una profunda sensación de serenidad y transformar nuestra existencia en un santuario de genuina satisfacción.
Lectura recomendada: Stumbling on Happiness, de Daniel Gilbert y Stillness is the Key, de Ryan Holiday.
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