La semana pasada compartí que después de no sé cuantos años, pero muchos, dejé de usar Wordpress gracias a un CMS que me construí hecho a mi medida.
El mismo día, CloudFlare anunció EmDash, un proyecto de código abierto que querían posicionar como el sucesor espiritual de Wordpress:
El costo de desarrollar software ha disminuido drásticamente. Recientemente reconstruimos Next.js en una semana usando agentes de programación con IA. Pero durante los últimos dos meses, nuestros agentes han estado trabajando en un proyecto aún más ambicioso: reconstruir el proyecto de código abierto WordPress desde cero.
WordPress impulsa más del 40% de Internet. Es un éxito masivo que ha permitido que cualquiera sea un editor y ha creado una comunidad global de desarrolladores de WordPress. Pero el proyecto de código abierto WordPress cumplirá 24 años este año. Alojar un sitio web ha cambiado drásticamente durante ese tiempo. Cuando nació WordPress, AWS EC2 no existía. En los años intermedios, esa tarea ha pasado de alquilar servidores privados virtuales a subir un paquete de JavaScript a una red distribuida globalmente a un costo virtualmente nulo. Es hora de actualizar el CMS más popular de Internet para aprovechar este cambio.
El creador de Wordpress tuvo reacciones, por supuesto:
WordPress existe para democratizar la publicación. Eso significa que lo ponemos en todas partes. Puedes ejecutar WordPress en una Raspberry Pi, en tu teléfono, en tu escritorio, en un host web aleatorio en Indonesia que cobra 99 centavos al mes, y puedes ejecutarlo a gran escala en AWS o a través de múltiples centros de datos.
El mismo código. Cuando descargas WordPress Playground estás ejecutando el mismo código que está siendo atacado mil veces por segundo en WhiteHouse.gov. Eso es lo que queremos decir cuando hablamos de democratización.
Todo está construido sobre código abierto y estándares web. Puedes ejecutarlo en cualquier lugar; no hay dependencia de un proveedor.
Por eso hacemos lo que hacemos. Es realmente difícil. Pueden venir a por nuestros usuarios, pero por favor no pretendan ser nuestro sucesor espiritual sin entender nuestro espíritu.
Creo que no estamos usando las palabras correctas.
- Espíritu: lo que te motiva a hacer algo.
- Filosofía: cómo lo haces.
- Principios: las reglas que previenen hacer algo que no está alineado con tu filosofía.
EmDash y Wordpress tienen el mismo espíritu, pero tienen sus filosofías y principios sí son my diferentes.
Edward Kiledjian explica cómo estas diferencias se manifisetan en la arquitectura de EmDash:
EmDash es un sistema de gestión de contenidos de código abierto construido en TypeScript sobre Astro. Está diseñado para operar sin servidor, manteniendo la portabilidad a entornos Node.js. Más importante aún, cambia el modelo de confianza para los complementos (plugins). En lugar de permitir que los plugins se ejecuten en un contexto de aplicación ampliamente compartido, EmDash los aísla en entornos Worker separados y requiere que declaren las capacidades que necesitan.
Eso importa.
La diferencia no es cosmética. Es arquitectónica. Un plugin que necesita leer contenido y enviar un correo electrónico debería poder hacer esas cosas y nada más. Ese es un punto de partida más sólido que un modelo antiguo en el que la extensibilidad a menudo venía acompañada de un amplio acceso a la lógica de la aplicación, los datos y las rutas de ejecución.
Esa es la verdadera importancia de EmDash. No es simplemente más nuevo que WordPress. Está construido sobre la premisa de que el código de terceros debe estar restringido por diseño.
En OpenAI, Axios y código abierto, hace unas horas, ponderé el mismo punto:
No me sorprendería que algunas empresas comenzaran a tener una postura de evitar usar código abierto (que pueda ser comprometido).
Piénsalo: uno de los beneficios del código abierto es que puedes tener infraestructura compartida. La industria resuelve un problema una vez, y si alguien encuentra un problema en ese pedazo de infraestructura puede resolverlo para todos de un jalón.
Eso funciona porque los incentivos están alineados, principalmente dictado por el costo de escribir y mantener ese pedazo de infraestructura.
Pero en un mundo donde producir (y, potencialmente, mantener) sistemas es virtualmente gratuito, ¿qué incentivo tendrían las empresas para usar y contribuir a código abierto?
Piensa en esto en el contexto de Project Glasswing.
La velocidad a la que se pueden romper (y arreglar) cosas hoy en día nos va a obligar a hacer una reevaluación fundamental no solo de cómo distribuimos código, sino de cómo habilitamos que ese código corra en producción.
Creo que el ecosistema de código abierto está pasando por la transformación más vertiginosa de su existencia. Imagínate el fiasco de left-pad en esteróides.
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