In 1991, lithium-ion batteries cost around $9,200 per kilowatt-hour — 33 years later, they cost just $78.
Let’s put that in perspective. The battery cells you’d find in a standard electric car today, which give around 220 to 250 miles (350 to 400 kilometers) of range, cost around $5,000.2
Just a decade ago, this would have cost over $20,000, as much as many would pay for the entire car itself. And back in 1991, almost $600,000.3
What’s promising is that the drop in prices continues: they’ve fallen by a third in just the last few years.
La diferencia entre sueño y realidad es el costo de producción.
Y es un círculo virtuoso: mientras más avanza la tecnología, la entendemos mejor y la podemos hacer más eficiente, lo que hace que bajen los precios; eso a su vez hace que haya más uso, lo cuál incrementa el incentivo por continuar haciéndola más y más eficiente.
Lo que cuesta trabajo es el primer empujón. Pero una vez que echas a andar la máquina, ya no la puedes parar.
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