• Consejos para trabajar con diferentes tipos de personalidad en un equipo de desarrollo

    Vamos a intentar un nuevo formato para el correo del día. Le voy a llamar “Pregúntale a Swanros” — bien creativo, ya sé. Envíame la tuya, y te la respondo en una edición posterior del newsletter.

    Lucía, de México, pregunta:

    En mi trabajo (ingeniera de software), estoy constantemente trabajando en equipo con diferentes personas, cada una con su propia forma de pensar y trabajar. Sin embargo, a menudo me encuentro estresada y bajo presión cuando los plazos se acercan y las opiniones divergentes sobre cómo abordar un problema surgen. Esto a veces afecta mi productividad y me preocupa que pueda afectar mi desempeño y mi relación con mis compañeros de equipo.

    ¿Cómo puedo manejar mejor el estrés y la presión de trabajar en un equipo con diferentes personalidades y estilos de trabajo?

    Excelente pregunta, y con mucha relevancia — sobre todo hoy en día, que es más común que nunca trabajar en equipos multiculturales.

    Lo primero que yo buscaría sería una fuente de armonía en la organización. Cualquier organización que valga la pena, debe de tener bien claros cuáles son los principios operacionales y las expectativas de comunicación entre los miembros de su equipo.

    Estos principios y expectativas pueden estar expresados como niveles de carrera, por ejemplo, donde dependiendo de tu “nivel” de empleado, estás sujeta a actuar de tal o cual manera. Por ejemplo, la forma en como se espera que se comunique un empleado nivel 2 tiene menos matices e implicaciones que el nivel 5 (el nivel 2 probablemente le reporta a un manager, y el nivel 5 probablemente le reporta a un director o VP).

    Levels.fyi te puede dar una idea de qué niveles existen en diferentes empresas. Desafortunadamente, muchas veces las expectativas de cada nivel suelen ser información reservada, y Levels.fyi únicamente te da información sobre sueldos en cada nivel.

    Si la empresa donde trabajas tiene estas definiciones, puedes usarlas como un punto de partida para entender si realmente tu preocupación está fundamentada. Si tú estás cumpliendo con las expectativas que la empresa tiene para los empleados de tu nivel, entonces no deberías de tener de qué preocuparte.

    Ahora, esto no necesariamente significa que “estás del otro lado”. Después de todo, también depende mucho del tipo de cultura que se promueva (y tolere) en tu organización. Pero ese tema es un punto que deberíamos de abordar en otro correo.

    De cualquier modo, independientemente de si tu empresa ofrece este recurso o no, también te podría aconsejar estudiar un poco sobre los estilos de trabajo de diferentes culturas. En su libro, The Culture Map, Erin Meyer hace un análisis de las diferencias que existen en las culturas de trabajo entre países de todo el mundo. Por ejemplo, aquí está una tabla que mapea las diferencias entre las culturas de trabajo de México y Estados Unidos:

    Cada una de esas dimensiones tiene sus matices e implicaciones. Erin Meyer hace realmente un excelente trabajo destilándolas, ofreciendo ejemplos claros y recomendaciones para llenar el vacío que puede llegar a existir.

    (En Pathways encuentras una presentación + Q&A de una hora que di en noviembre de 2023 sobre este tema.)

    En tu pregunta original no mencionas si tu equipo de trabajo tiene personas de diferentes países. Si es así, estoy seguro de que The Culture Map te va a ayudar no solamente a entender, sino hasta apreciar, la forma en que tus compañeros se desenvuelven, relacionan y trabajan. Si únicamente trabajas con mexicanos, creo que también debes empezar a observar los puntos que se resaltan en el libro e identificar cómo se manifiestan en tu situación particular. Puede darte una idea de cómo encontrar una dinámica que les funcione a ti y a tus compañeros.

    Lee el libro, y si te funciona, invita a tu equipo a que también lo lean. Seguro les “cae el 20” en más de una situación.

    ¡Gracias por tu pregunta, Lucía, y que tengas un excelente resto de semana!

    — Oscar Swanros.

  • Existen diferentes tipos de valor

    Hay cosas que valoras intrínsecamente. Gracias a tu sistema de creencias y valores, puedes darles a diferentes cosas valor sentimental, emocional, histórico.

    El boleto del cine de tu primera cita con tu pareja. La fotografía que tomaste aquella tarde que te ganó la ansiedad, y ahora la usas como recordatorio de que todo va a estar bien. El reloj que usó tu abuelo cuando llegó al país donde eventualmente conocería a tu abuela.

    Para otras cosas, su valor está determinado por su contexto. La sociedad dicta el momento en que algo tiene valor, y también cuando deja de tenerlo. Económico, político, monetario, profesional.

    Hace unos años, el tiempo era lo más valioso. Hoy en día, es la atención a las personas. Los tipos cambiarios son un sube y baja sin final. Una reputación se vuelve mandria con un solo comentario sacado de contexto.

    Reflexiona en cómo le estás queriendo adjudicar valor a tus acciones, a tu persona. Porque tal vez no es que estés mal. Probablemente, solo estás queriendo encontrar valor donde no hay.

    Una persona es racional. Una masa no.

  • Siempre es más fácil no decidir

    Es más fácil no decidir.

    Porque cuando tomas activamente una decisión, también te ves obligado a enfrentar las consecuencias.

    Y si la decisión que tomaste trae consecuencias negativas, ¿de quién es responsabilidad?

    Por eso es más fácil no decidir. Porque al delegar la decisión, tienes lo que se llama negación plausible — algo que los políticos y ejecutivos de alto rango usan (y abusan) constantemente.

    La negación plausible esencialmente te hace creer que tú, a nivel individual, no tienes responsabilidad sobre los efectos de una decisión que se tomó en tu organización, porque no estabas enterado.

    “… Y si yo no sabía qué estaba pasando, si no fui parte de la toma de decisiones, ¿cómo entonces puedo ser responsable?

    En una organización es evidente por qué esto está mal (o no tan evidente, dependiendo de qué tan afinado tengas tu sentido de lo que es un buen líder): un buen líder toma la responsabilidad cuando algo sale mal con su equipo, y cede el reconocimiento cuando salgo sale bien. Un buen líder sabe lo que está sucediendo con su equipo, conoce sus limitantes, sus fortalezas, y busca oportunidades para hacerlos crecer a un ritmo sostenible. Un buen líder constantemente está evaluando el campo de juego en busca de señales de que las reglas han cambiado, y ajusta estrategias como sea necesario.

    Podría hacer un argumento de que esto aplica también a nivel individual, con un único cambio: sustituye “buen líder” por “la persona que quiero ser”.

    La persona que quiero ser toma la responsabilidad cuando algo sale mal, y cede el reconocimiento cuando salgo sale bien. La persona que quiero ser sabe lo que está sucediendo con su entorno, conoce sus limitantes, sus fortalezas, y busca oportunidades para crecer a un ritmo sostenible. La persona que quiero ser constantemente está evaluando el campo de juego en busca de señales de que las reglas han cambiado, y ajusta estrategias como sea necesario.

    La persona que quiero ser toma decisiones, se hace responsable de las consecuencias, y no se esconde detrás de una negación plausible cuando tuvo mil y una oportunidades de influenciar la dirección de su vida y su carrera.

    Pero bueno… siempre es más fácil no decidir.

  • Tu cerebro no es bueno para esto

    Tu cerebro es bueno para generar ideas. No para guardarlas.

    Seguramente estás pensando, “pero yo tengo excelente memoria.”

    Sí, también las computadoras. Y hasta para ellas entendemos que no es posible tener todo siempre en RAM, y eventualmente hay que “bajar” la información a disco.

    Así que deja de intentar guardar todo ahí. Encuentra un sistema que te permita liberar ese espacio — esa capacidad — para que puedas generar más ideas, explorar y experimentar.

    Te lo prometo: una libreta tiene mejor memoria que tú.


    Mi objetivo con el contenido que creo es ayudarte a construir una carrera más sostenible y más humana.

    Y para que cualquier cosa sea “sostenible”, se tiene que comenzar por el reconocimiento de sus capacidades, y por ende, de sus límites.

    En su libro “Encontrando significado en un mundo imperfecto,” Iddo Landau nos lo recuerda: “No hacemos menos a una silla porque no puede ser usada para hervir agua para una buena taza de té.”


    Haz las paces con tus capacidades. Sé generoso con tu flexibilidad para intentar cosas nuevas, aunque se sientan un poco incómodas al inicio.

    Crecer una carrera no se trata solamente de hacer más.

    Se trata también de buscar maneras de cómo hacerlo mejor, considerando, adaptándonos, y principalmente, aceptándonos por nuestras capacidades; pero también por nuestras limitantes.

    En Pathways encontrarás una comunidad de profesionales dispuestos a acompañarte en ese camino.

  • Revisa tu estrategia de vez en cuando

    Revisa tu estrategia de vez en cuando

    Tienes metas, y constantemente estás trabajando por alcanzarlas.

    Pero, ¿cada cuánto tiempo te detienes a evaluar si lo que estás haciendo sigue teniendo sentido?

    Necesidades que antes generaban millones de empleos, hoy están mayormente resueltas. Y esas soluciones, a su vez, han creado otras áreas de oportunidad.

    El mundo avanza constantemente. Las reglas del juego cambian.

    De vez en cuando, tienes que pararte a revisar tu forma de operar para determinar si sigue haciendo sentido en el contexto en el que te encuentras en ese momento.

    Giuseppe Tomasi di Lampedusa, autor de El gatopardo, escribió que “si queremos que las cosas se mantengan como son, las cosas van a tener que cambiar.”

    Aquella meta que te pusiste hace un tiempo, ¿quieres seguir avanzando en esa dirección? Vas a tener que ajustar tu estrategia a las nuevas reglas del juego.

    “Estricto con los objetivos; flexible con las circunstancias.”

    Así se hace.