Claude Code está creando el Instagram del software

He traído una idea en la mente las últimas semanas: Claude Code está ayudando a redefinir lo que conocemos como el “creator economy”. Es decir, está haciendo con el software lo que las redes sociales hicieron con los medios.

En 2005 para poder trabajar en medios tus opciones eran radio y tele. La industria estaba controlada (todavía más que hoy) un puñado de personas que decían si te daban chance de entrar o no — algunas veces poniéndoles precios morales y éticos exhorbitantemente altos a las oportunidades.

En los últimos 15 años, Instagram y Twitter y TikTok de alguna manera derribaron esas barreras de entrada y le dieron la oportunidad a cualquier hijo de vecino de crear su propio imperio mediático. Los YouTubers, Instagrammers, y en general los influencers empezaron a hacerse millonarios porque se pudieron saltar el protocolo de los medios tradicionales, y conectar directamente con su nicho de audiencia.

Creo que lo mismo está pasando con el software.

Claude Code y Codex y todas estas herramientas le están permitiendo a personas “normales” saltarse los protocolos de la industria y conectar directamente con su nicho de audiencia. Para las personas que piensan en producto, antes solamente podían desarrollar sus habilidades si lograban entrar a trabajar a alguna empresa que les diera la oportunidad. Hoy esa barrera es virtualmente inexistente. Una cuenta de Claude Code les abre oportunidades que hace 5 años eran inpensables.

Igual que con los influencers y medios, en software se van a empezar a abrir nichos que les van a permitir a “creadores” conectar directamente con personas que tienen su mismo problema y están dispuestos a pagar por un programa que se los resuelva. Ya no va a ser necesario que alguien con sentido de producto tenga que trabajar con Google, Meta o Amazon para impactar a usuarios; una cuenta de Claude Code será suficiente para muchos.

Y sí, a lo mejor estos nuevos creadores no van a tener las mismas garantías o estatus que trabajar con las grandes empresas te da. Pero para muchos va a ser suficiente para vivir de lo que les gusta hacer.

Podemos debatir (y se ha debatido) muchísimo sobre si los influenceres son actores o si están demeritando el arte. En la industria del software ya están sonando ecos de los mismos gritos de la disrupción. Independientemente de las habiliades histriónicas de alguien que se hizo famoso en Instagram, la realidad es que la gente va a ir a ver la película porque sale en ella; y alguien que tiene un problema va a pagar por la aplicación que le resuelva el problema independientemente de si la hicieron con Claude Code o no.

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