Tienes que ganarte tu calculadora

Matthias Plappert:

En 6.º grado, lo único que queríamos era una calculadora. En mi escuela en Alemania, te dejaban usarlas a partir de 7.º grado, y teníamos mucha envidia de los niños mayores. ¿Por qué seguíamos haciendo matemáticas a mano cuando el próximo año tendríamos una máquina para ello?

Cuando nos quejamos, mi profesor de matemáticas respondió: “Sí, hay calculadoras. Sí, harán sus vidas más fáciles. Pero primero tienen que ganárselas”.

Tenía razón, por supuesto. Cuando haces algo a mano, construyes una intuición que el atajo no puede darte. La calculadora es mejor calculando de lo que tú jamás serás. Pero no puede decirte qué calcular, o qué significa el resultado. Solo desarrollas ese juicio haciendo el trabajo tú mismo.

En 2026 la mecánica es diferente:

El problema es que todos estamos en la escuela de nuevo, con una calculadora increíblemente poderosa pero sin un profesor que nos pida cuentas. Nadie va a obligarte a ganártelo. Eso depende de ti.

Escribí en Las 4 fases del conocimiento:

Si tienes la suficiente astucia, te darás cuenta de que este no es un proceso lineal, sino cíclico. Cuando logras encarnar el conocimiento, en tu mente se libera espacio para poder ponerle atención a otros aspectos de tu vida. Es ahí donde descubrirás más puntos ciegos, y podrás comenzar el camino de nuevo.

Esta forma de pensar también encaja perfectamente con el efecto Dunning-Kruger (el inverso del síndrome del impostor): “mientras menos sabes, más crees que sabes”.

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