La definición de Full Stack Developer cambia para el 2026

Programar y desarrollar software no son la misma cosa. Programar es escribir código; desarrollar software es resolver problemas. Y aunque a algunos todavía no les entra esta idea, se va a volver más importante que nunca que la tengas presente.

En retrospectiva, el cambio comenzó por ahí del 2019, pero se aceleró en 2020. Y todavía nos estamos ajustando a la nueva realidad. Con la pandemia, millones de personas que tenían empleos “tradicionales” se encontraron en una situación extremadamente difícil. Sin poder salir a la calle sin arriesgar su vida, muchísima gente vio a la industria de la tecnología como su salvación.

Para ese punto, quienes trabajábamos desarrollando software ya nos habíamos creado —como grupo— una reputación peculiar: sueldos estratosféricos y beneficios irreales por hacer un trabajo que, desde fuera, parecía no requerir tanto esfuerzo.

Las personas que trabajamos en esto sabemos que sí hay complejidad en lo que hacemos. Pero para alguien que trabaja a rayo de sol usando su cuerpo, ganando una fracción de lo que nosotros ganábamos, la oportunidad era obvia.

Cómo llegamos aquí

A mediados del 2020 se crearon las condiciones ideales para que naciera una nueva industria: la industria de la educación tecnológica, o edtech.

De la noche a la mañana apareció un nuevo demográfico listo para ser explotado: personas que querían aprender a programar porque 1) se habían quedado sin trabajo y 2) habían visto a la gente que trabajábamos en tecnología hacer dinero a lo idiota durante los últimos diez años.

Así nacieron docenas de bootcamps y “comunidades” —que en realidad no eran más que empresas de colocación de talento— casi de un día para otro. Algunos emprendedores vieron una oportunidad en un mercado que estaba sufriendo y tomaron ventaja prometiéndole a alguien que nunca en su vida había escrito una sola línea de código que, con un entrenamiento de ocho semanas, encontraría trabajo en una empresa de tecnología top.

Durante los siguientes dos años, las empresas edtech presumían cuántos graduados colocados tenían. “Miles de personas ya encontraron trabajo en tecnología gracias a nuestro bootcamp”. Y en efecto: esos miles de personas significaron una inyección de talento al mercado laboral. Eso rompió el equilibrio que había hecho que las cosas “funcionaran” hasta ese momento.

A inicios de los 2010 teníamos un mercado con una gran demanda de personas adeptas en ciertas tecnologías y una oferta de trabajo que podía sostenerla. Quince años después, la situación es otra completamente diferente. Piénsalo: alguien que no tenía background técnico y que tomó un bootcamp de programación en 2020, si continuó picando piedra, hoy está por cumplir cinco años tirando código y muy probablemente en su LinkedIn su posición está marcada como Sr.

El nuevo stack

Escribir código es una actividad que cada vez necesita menos de un humano gracias a la inteligencia artificial. No quiero decir que saber escribir código no sea valioso. Pero si te pones a pensar en el costo de que alguien lo haga, en comparación con un LLM, puedes entender por qué para las empresas el prospecto de contratar a alguien que solo programe se vuelve cada vez menos interesante.

Pero problemas por resolver siempre va a haber. Y es ahí donde está la siguiente ola de oportunidades en la industria.

Hace quince años, saber programar era como un superpoder. Pocos sabíamos hacerlo y, para quienes no, lo que hacíamos era un misterio casi mágico. La barrera de entrada tan alta en la industria hacía que los relativamente pocos que sabíamos cómo hacer que las computadoras siguieran órdenes tuviéramos un cierto estatus social. Y nos acostumbramos a él.

Después de tantos bootcamps, campañas de educación y, por supuesto, la IA, la barrera de entrada para ser suficientemente competente programando es más baja que nunca, al contrario que la competencia. Aprender a programar es cada vez más fácil: no solo por la abundancia de materiales educativos, sino porque cada vez es menos necesario profundizar en las bases de la disciplina gracias a las capas y capas de abstracción que nos ofrecen las nuevas tecnologías.

En términos económicos, esto significa que hay mucha oferta de código. Producir código es una competencia común. Hacerlo cada vez es más fácil.

Mi predicción: en unos años saber programar va a ser una habilidad tan común como saber usar una calculadora.

En 2021 escribí:

Con el aspecto técnico resuelto (parcialmente) por inteligencias artificiales, las discusiones técnicas dejarán de ser la parte más importante del desarrollo. Desarrollar software ya no se tratará de programar.

Cuando publiqué ese artículo me cayeron muchas críticas en Twitter por tener el atrevimiento de sugerir que saber programar iba a dejar de ser lo más importante del desarrollo de software.

Sin embargo, en 2026, quienes únicamente saben programar se la están viendo más difícil que nunca.

Y eso no debería sorprender a nadie que esté poniendo atención. Lo que está cambiando no es nada más el stack técnico. Está cambiando el tipo de valor que las organizaciones necesitan.

Cuando escribir código se vuelve barato, abundante y automatizable, lo que empieza a importar es todo lo demás: entender el problema correcto, navegar organizaciones, influir en decisiones, traducir necesidades humanas en sistemas que funcionen.

Dicho de otra forma: ser un Full Stack Developer ya no se trata de lenguajes de programación y frameworks, sino de habilidades sociales, políticas y de desarrollo de producto; de qué tan bueno eres hablando con personas que no tienen background técnico; de tu capacidad integral de resolver problemas.

Trucha.

¿Y cómo chingados le hago?

Si estás leyendo esto y sientes que tu carrera se volvió más frágil, más impredecible o más difícil de navegar, no es imaginación tuya. El terreno cambió. Y aprender un framework más ya no es suficiente para recuperar estabilidad.

Si quieres trabajar justo en esa parte —entender dónde estás parado, cómo generar influencia real y cómo tomar mejores decisiones en este contexto nuevo—, tengo un programa de coaching 1:1 enfocado en carrera, trabajo del conocimiento y transición profesional.

No es para aprender a programar mejor.

Es para pensar mejor tu carrera.

Puedes leer los detalles y ver si hace sentido para ti aquí.

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