Austin Z. Henley, profesor en la Universidad Carnegie Mellon, comparte su historia con la industria editorial:
Entre 2020 y 2022, mi blog estaba recibiendo mucha atención. Algunas de las grandes editoriales de libros de tecnología se pusieron en contacto conmigo para saber si me interesaba escribir un libro. Tuve algunas conversaciones, pero decidí no hacerlo. Sí quería escribir un libro, pero la autoedición me parecía una mejor opción.
Luego, un editor de adquisiciones de otra gran editorial me pidió hablar. Tenía un perfil parecido al mío: un académico al que le gusta programar y escribir. Había escrito varios libros para distintas editoriales, así que conocía bien el proceso y no dudó en compartir lo bueno y lo malo. Incluso había ganado una cantidad decente de dinero con sus libros.
Me intrigó. Escribir un libro era uno de esos objetivos que me gustaban en teoría, pero en los que nunca había avanzado. Fui a hablar con algunas otras personas que habían publicado libros técnicos y me dieron sus opiniones sobre el proceso y sobre cada una de las grandes editoriales.
- Ventajas de una editorial: te obligan a avanzar, se encargan de mucha de la logística del libro, te dan algo de feedback sobre el contenido, tienen grandes canales de distribución y el libro se ve más “real” cuando lleva el nombre de una editorial.
- Desventajas de una editorial: te presionan constantemente, pueden intentar desviar el libro hacia otras direcciones, el dinero es insignificante, pueden dejar de imprimir el libro cuando quieran, tienen control sobre futuras ediciones y, en realidad, hacen poco o ningún marketing de tu libro.
¡Decidí escribir un libro y firmar con la editorial!
Buena lectura para cualquiera que quiera publicar un libro algún día (como yo). También, hace unos meses publiqué Por qué los “libros de negocios” más populares están plagados de ideas aspiracionales, poco realistas y nada aplicables, que habla un poco más sobre la industria editorial y cómo funciona:
Las editoriales lo que buscan es ideas que puedan vender. Un buen título y una buena portada, acompañada de algunos casos de estudio, escrito por alguien con buena reputación y experiencia demostrable, es una buena receta para ser publicado. No tiene que ser la idea más original, ni la más completa — solo debe de ser lo suficientemente atractiva para que alguien se anime a agregarlo a su carrito de Amazon sin pensar.
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