En todo el mundo, los animales, desde mascotas domésticas hasta vida silvestre marina, están desarrollando enfermedades crónicas que antes se pensaba que afectaban principalmente a los humanos. Los perros, los gatos, las vacas lecheras y las tortugas marinas están mostrando tasas crecientes de cáncer, obesidad, diabetes y degeneración articular.
Predisposiciones genéticas tienen influencia, pero factores ambientales no ayudan:
La predisposición genética juega un papel clave: ciertas poblaciones animales enfrentan mayores riesgos debido a la cría selectiva. Por ejemplo, los gatos y perros de raza pura criados por rasgos físicos y el ganado criado para una alta productividad a menudo sufren tasas elevadas de diabetes y enfermedad de la válvula mitral.
Las presiones ambientales empeoran aún más el riesgo de enfermedades. La mala dieta, la falta de ejercicio y el estrés a largo plazo ahora son reconocidos como contribuyentes compartidos a la enfermedad en todas las especies.
La urbanización juega un papel importante:
Las actividades humanas como la urbanización, la deforestación y el cambio climático intensifican la exposición a condiciones dañinas. El calentamiento del mar y la degradación del coral se han relacionado con mayores tasas de tumores en peces y tortugas marinas. Al mismo tiempo, el estrés por calor y la contaminación urbana están contribuyendo a la obesidad, la diabetes y los trastornos inmunológicos en mascotas, aves y otros mamíferos.
Cuando nos cambiamos de casa hace unos meses cambió la rutina de paseo, y debo de aceptar que aunque se ve adorable, mi perro no debería de estar así de gordo. Ya está a dieta y estamos recuperando la rutina de ejercicio.
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