Las cosas no están mal. Solamente están desordenadas.
Y ese desorden no te permite apreciar todo lo que está bien.
En tu casa, en tu trabajo, en tus relaciones, en tus proyectos.
Sí, a veces se pone difícil. Nadie dijo que iba a ser sencillo hacer cosas grandiosas.
Pero si fuera sencillo, todos lo harían.
¿Te está costando trabajo? Bien. Porque significa que estás saliendo de tu zona de confort, y ejercitando músculos que no sabías que existían.
¿Te está retando? Por supuesto, y cuando lo logres, la victoria será todavía más deliciosa.
Pero no te hagas las cosas difíciles a ti mismo teniendo un desorden. En tu cabeza, en tu espacio de trabajo, en tu casa.
Porque no importa si la ropa está limpia. Si está arrugada, hecha bola, y toda desbalagada, igual no te la vas a poder poner.
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