Democratizar algo no es lo mismo que hacerlo más accesible

Muchos (empresas, projectos, grupos) dicen que llo que quieren hacer es democratizar esto o lo otro, cuando en realidad lo que quieren es hacer las cosas más accesibles. Por más que creamos que somos seres racionales, no podemos negar que tenemos bagage cultural y social que juega un papel importantísimo en cómo nos comportamos realmente, independientemente de lo que creamos.

Las palabras significan algo. No nada más en el diccionario, sino en nuestra vida, y en cómo entendemos el mundo.

De Wikipedia:

La democracia (del griego: δημοκρατία dēmokratía, dēmos, “pueblo” y kratos, “poder”)[1]​ es una forma de organización social y política presentada en el platonismo y aristotelismo que atribuye la titularidad del poder al conjunto de la ciudadanía. En sentido estricto, la democracia es un tipo de organización del Estado en el cual las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante herramientas de participación directa o indirecta que confieren legitimidad a sus representantes. En sentido amplio, democracia es una forma de convivencia social en la que los miembros son libres e iguales y las relaciones sociales se establecen conforme a mecanismos contractuales.

El problema sale cuando se usa la democracia como estandarte para crear una nueva tecnología o negocio. Lora Kelley explica

La democracia tiene una valencia social positiva. Una afiliación a la idea, por indirecta que sea, resulta halagadora. Sugiere que un bien o servicio —ya sea un dispositivo que realiza análisis con unas gotas de sangre o un procesador de pagos con un solo clic— es para el pueblo. Pero a pesar de sus elevadas declaraciones de misión, las empresas, al final, se han ceñido a los caminos tradicionales para alcanzar su objetivo: hacer dinero.

¿Realmente es democracia cuando los usuarios no tienen control sobre las decisiones que se toman? ¿Se puede realmente democratizar la educación? ¿O la comuniación? 

No es nuevo: 

Custom Movement quiere democratizar la propiedad de zapatillas personalizadas, y Creator imagina lo mismo para la preparación de hamburguesas. Y luego está mi querida Dadi, aquí para reformar la institución más antidemocrática: el almacenamiento de esperma. Es todo tan asqueroso y confuso. O sea, teóricamente apoyo a los fanáticos de las zapatillas insatisfechos que buscan zapatos que se adapten a sus personalidades especiales, pero la última vez que leí mi Platón, una república estable no dependía de la libertad de personalizar productos.

Una empresa que realmente democratice algo, por definición, debería de atar su existencia a la voluntad de sus usuarios. Y sí, podrías decir que los usuarios sí tienen una manera de votar en contra: dejando de usar el producto. Pero si el producto es gratis, ¿qué daño podría hacer? ¿Y si el producto se mete cada vez más en tu vida?

En fin, me gustaría que más empresas fueran honestas con su meta real, que es hacer dinero, sin disfrazarse detrás de un bien social (te estoy viendo, fintech que quiere “aportar a la sociedad” bancarizando a grupos marginados, con intereses del 200% en sus préstamos de 5mil pesos).

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